zero-sum game
Juego de suma cero, también denominado strictly competitive game o juego estrictamente competitivo en teoría de juegos y teoría económica.
Un juego de suma cero es una situación en la que las ganancias de un participante resultan de las pérdidas equivalentes de uno o más del resto de participantes. El cambio total neto en la riqueza de las partes es por tanto cero.
Un ejemplo de juego de suma cero es una partida de poker. Si tengo una buena mano y gano 100 euros, mis compañéros de partida habrán perdido exactamente 100 euros entre todos.
Por lo tanto la premisa básica es que para que una parte gane otra debe perder.
Al existir muchos ejemplos de juegos de suma cero en la vida cotidiana, como juegos de cartas, sorteos, etc, mucha gente asume que toda la economia es un juego de suma cero, como si existiera una cantidad fija de dinero en el mundo.
Esta suposición, que hoy se conoce totalmente incorrecta por estar basada en una falacia lógica, es la base de la doctrina económica del Mercantilismo, que dominó en Europa desde el siglo XV hasta el XVIII, y que se ha usado en multitud de ocasiones como excusa para establecer barreras al libre comercio.
Ya en 1776 Adam Smith en su libro "La Riqueza de las Naciones" refutó el Mercantilismo y la falacia del juego de suma cero. Citando uno de sus párrafos:
It is obviously in the best interest of nations to have economically successful trading partners. Economics - for capitalist nations - is not a zero sum game, since capitalist economics will always rapidly increase the economic pie unless constrained by stupid policies.
Es obvio que el mejor interés de las naciones es tener socios comerciales con éxito económico. La economía - para las naciones capitalistas - no es un juego de suma cero, ya que la economía capitalista siempre incrementará rápidamente la tarta económica a menos que sea limitada por políticas estúpidas.
A continuación explicamos las principales razones por las cuales la economía NO es un juego de suma cero:
- la economía no es un sistema de tamaño fijo. Crece todo el tiempo. En cada década o generación el producto será mayor. Al haber más personas contribuyendo, y haciéndolo con más eficacia, la cantidad de todo, mesas, microprocesadores o tartas será mayor, haciendo a todo el mundo más rico, tanto a los más privilegiados como a los más humildes. Los productos se hacen más baratos, se hacen más fáciles de adquirir y la calidad de vida aumenta poco a poco, como lo ha hecho a lo largo de toda la historia humana, aún asumiendo que el reparto no es igual para todos y nunca lo será.
Por ejemplo, en los últimos treinta años, el producto interior bruto mundial se ha duplicado.
- Es posible, y es lo más habitual, que en un intercambio económico por medio del libre comercio, ambas partes se beneficien. En una compraventa realizada libremente, cada una de las partes valora más lo que obtiene que el producto del que se desprende para pagar. Volviendo a Adam Smith y simplificando mucho con un ejemplo, partimos de la división del trabajo y la especialización. Un zapatero es bueno haciendo zapatos y un agricultor cultivando tomates. Si el zapatero y el agricultor comercian intercambiando directamente sus productos, cada uno aporta lo que hace mejor y le supone menor esfuerzo para obtener un producto que necesita y no tiene. Por lo tanto ambos se benefician de esta transacción, no hay una parte ganadora y otra perdedora.


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